31 enero 2007

En el principio fue el Verbo...


El lendakari (con minúscula) tuvo problemas por su pobre manejo del eusquera. El uso que hace del castellano puede parangonarse con el que demuestran las ministras de cuota o el presidente por accidente. Vamos, que estamos ante un analfabeto funcional en dos idiomas.


Hace apenas media hora pude escuchar por la radio del coche expeler a este sujeto, que por cierto habla de si mismo en tercera persona como cualquier folclórica, la siguiente perla: "Sólo en un país de locos se puede encausar a su presidente por hablar con las diferentes sensibilidades políticas". Hablar de sensibilidad en relación con ETA tiene bemoles, como los tiene eso de dialogar con una sensibilidad. La inanidad intelectual del sujeto sería risible (como lo sería la de ZP) sino fuera por el poder que unas malas leyes y un pueblo envilecido le otorgan. En el principio el verbo puso orden en las tinieblas. Las tinieblas nos acechan desde la perversión de la palabra, que es espejo de la perversión moral de la persona.

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3 Comments:

Blogger El Cerrajero said...

Me pregunto si hay aún alguna posibilidad de parar la locura nazi o ya es demasiado tarde.

mié. ene. 31, 08:31:00 p. m. CET  
Blogger Ignacio said...

No te hagas demasiadas elucubraciones: este tio es un imbecil, un retrasado, y asi habla y actua por imitacion

mié. ene. 31, 08:46:00 p. m. CET  
Anonymous Anónimo said...

Efectivamente, amigo, con la palabra, sólo con ella, se puede llevar a una multitud de personas insatisfechas, frustradas, infelices, resentidas y amargadas a seguir a los más sanguinarios de los dictadores: libertad, igualdad, fraternidad, pueblo, diálogo, sensibilidas, empatía...

vie. feb. 02, 12:44:00 p. m. CET  

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